HIPERACTIVIDAD, O ESE CAJÓN DESASTRE

En la siguiente entrevista perteneciente a la Plataforma Internacional Contra la Medicalización en la Infancia de la que formamos parte se aclaran una serie de aspectos con respecto a la medicalización excesiva de niños que no han sido diagnosticados correctamente, tipo de tratamientos que se realizan con ellos a base de anfetaminas, y las consecuencias de dichos tratamientos que todavía no se han mostrado a largo plazo. Por desgracia esta entrevista al fundador; psicoanalista con cuarenta ñaos de experiencia, sigue estando de actualidad dado que desde distintas fuentes se estima que unos 300.000 niños en España tienen este síndrome, lo que supone una prevalencia del 5,3% de la población infantil de nuestro país y lo que significa que en cada aula hay supuestamente, al menos, un alumno hiperactivo. Un buen diagnóstico es clave y por desgracia se ha convertido en el cajón desastre donde muchos médicos, padres y educadores encuentran una respuesta a frustraciones.

No atender en clase no es una enfermedad. Entrevista a Juan Pundik (Madrid)*

X LSemanal: Usted es de los que niega la mayor. Asegura que el trastorno de déficit de atención con o sin hiperactividad no es una patología.

Juan Pundik: Es que no lo es. Lo que hace el DSM, la biblia psiquiátrica (manual de enfermedades mentales), es describir nuestras conductas y transformarlas en patologías. El cuestionamiento es en bloque al DSM, que es por lo que se guían lo psiquiatras e incluso los médicos de cabecera para diagnosticar, por ejemplo, una patología que no existe, como es el déficit de atención. No atender en clase no es una enfermedad. Los que derivan a los chicos a un especialista son, normalmente, los profesores que tienen que manejar a 35 alumnos, lo que, naturalmente, no es fácil. Tenerlos quietos y callados puede hasta cuestionarse que sea sano, pero las características de la escolaridad así lo requieren y, en consecuencia, lo mejor es tenerlos drogados.. Es lo que se hace con los ancianos en algunos geriátricos.

XL: Habla usted de ‘droga’, no de ‘medicamento’, ¿por qué?

Juan Pundik: El metilfenidato que contiene esa medicación es un derivado anfetamínico. En nuestro país se comercializa con denominaciones como Rubifen, Concerta, Strattera, Ritalina o Ritalin, como viene en su origen, en Estados Unidos. Todos aquellos que no estamos de acuerdo con que se drogue a los niños la denominamos ‘cocaína pediátrica’. Y no es una denominación arbitraria. Cuando hablo de sustancias, lo primero que hago es probarlas yo mismo. Invito a cualquiera que considere que un niño debe tomar una de estas sustancias a que haga lo mismo, que pruebe el metilfenidato, que se lo administre a sí mismo y que me cuente luego.

XL: Admitamos que el déficit de atención no es una patología, pero es una conducta o incluso una forma de ser, si lo prefiere, que dificulta la vida, el día a día, del niño.

Juan Pundik: No, no dificulta la vida del niño; si acaso la de los padres o los profesores.

XL: Pero el niño que no consigue un rendimiento escolar adecuado porque es disperso o hiperactivo tiene más posibilidades de enfrentarse a un fracaso no ya escolar, sino social, con lo que eso supone de traumático…

Juan Pundik: Querrá decir que no consigue el rendimiento escolar que se le quiere imponer. Yo tengo un largo historial de gente que fue diagnosticada y hasta medicada como hiperactiva simplemente porque esa escolaridad que querían imponerle no le servía, porque quería ser bailarina o jugador de fútbol. El problema es porqué les imponemos a todos los niños un menú fijo, cuando cada uno tiene habilidades diferentes. No todos valemos para lo mismo.

XL: Ustedes defienden que estas pastillas suponen una medicación excesiva para los niños, pero es un hecho que llevan 40 años en el mercado y no han dado problemas significativos.

Juan Pundik: No lleva tanto y, desde luego, aún menos aplicada a los niños. Lo que sucede es que de repente a una sustancia se le ha inventado una aplicación, que es lo que sucede con muchas medicaciones. Hace 20 años no existía el diagnóstico de hiperactividad, es un invento que no tiene más de 15 años…

XL: ¿Estas pastillas contra el TDAH crean adicción?

Juan Pundik: Totalmente.

XL: ¿Puede demostrarlo? ¿Hay estudios sólidos que avalen sus críticas? Se lo digo porque no parece haberlos y los pocos que hay son los hechos por la Cienciología (crítica con la psiquiatría en general). ¿Cómo se explica esto?

Juan Pundik: Hay estudios, aunque todavía no de sus efectos a largo plazo, pero es que no hay más que leer los prospectos. El de Rubifen, por ejemplo, indica como posibles efectos secundarios vértigo, dolor de cabeza, insomnio, náuseas, nerviosismo, palpitaciones, reacciones cutáneas y alteraciones de la presión arterial. El mismo prospecto, insisto, advierte de que su uso puede generar dependencia de tipo anfetamínico. Un dechado de virtudes…

* XL Semanal ABC 05.12.09

                                                                     

One thought on “HIPERACTIVIDAD, O ESE CAJÓN DESASTRE

  1. ¡Vivan las drogas legales que nos dan a todos!!! Y encima empezando ya con los niños; ¡increible! Me ha gustado mucho la entrevista y los artículos que ponéis.

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