MI PENSAMIENTO AFECTA A MI CORAZÓN

Otoño!

En mi anterior artículo señalaba que mi mente ante determinadas situaciones podía generarme emociones por las que mi cuerpo se alteraba, por lo tanto, mi corazón también.

La ansiedad es una respuesta normal a una situación desconocida y es adaptativa si la situación que se ha generado es desconocida, arriesgada, nueva, peligrosa, etc. Si vamos por un puente colgante cuyas maderas están rotas sería raro no tener miedo. El miedo nos previene, prepara e incluso protege a la hora de tomar otra decisión; no voy a cruzar por ese puente sino que voy a tomar un camino alternativo, por ejemplo.

Pero ¿Qué ocurre si cada vez que pasamos por un puente perfectamente edificado en una gran ciudad tenemos miedo o ansiedad?, ¿Qué pasa si cuando salimos a la calle sentimos estrés?, ¿Qué sucede si cada vez que hablamos en público sudamos, se nos bloquea el pensamiento, etc?

Sucede entonces que unas respuestas que nos suelen proteger como es el miedo, la ansiedad y el estrés resultan desadaptativas porque se generaliza a cualquier situación, nos activa y nos pone en alerta continuamente, sin tener sentido, y nos agota. Imaginemos nuestro propio cuerpo al 100% de alerta durante horas; se respira de forma rápida, las pulsaciones aumentan; en definitva, sufre demasiado y se puede provocar una cardiopatía. Del hombre cazador de la prehistoria que se enfrentaba con grandes bestias para poder sobrevivir, con armas rudimentarias y básicas, al hombre moderno y occidental, en cuyo día a día no suele estar expuesto a peligros contra su vida por la naturaleza, hay una gran distancia.

Entonces, ¿ Por qué hay personas que están continuamente activadas, en situación de alerta y tensión? Porque han ido condicionándose durante años; han ido aprendiendo a estar activas por las creencias que han  asimilado desde la más tierna infancia por su familia, sus compañeros, la sociedad, etc.

Creencias como las siguientes; los demás me pueden hacer daño, no soy nada valioso, los animales son peligrosos, no sirvo para nada, tengo que ser el mejor para que me acepten y me quieran, si no tengo dinero nadie me va a querer, no soy capaz de controlar mi mente y mi cuerpo, tengo que ayudar a todo el mundo, todo depende de mí, lo que es diferente a mí es peligroso …solo hacen sobrecargarnos, presionarnos y estar en alerta continua, de tal forma que sufrimos y estamos sobreactivados continuamente por algo  que NO ES REAL.

Vivimos en una sociedad que nos impone tener miedo por todo y por todos; en mi próximo artículo analizaré el objetivo del miedo actual que dista mucho de protegernos o dar respuestas adaptativas a lo que sucede alrededor, pero si vives continuamente activado, si no sabes cómo poder pararlo y afrontarlo acude y pide ayuda a un profesional para ser capaz de reaprender qué es lo realmente importante en tu vida, y qué cosas debes anular, modificar y redirigir en tu pensamiento porque no son reales, te perjudican y te impiden tener una vida de mayor calidad. Tú mente y tu cuerpo te lo agradecerán.

 

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