¿SOMOS LOS REYES BUENOS REGALANDO A LOS NIÑOS?

En estas fechas se ven padres ansiosos,  por los grandes almacenes, empujándose o esperando colas interminables para encontrar el juguete deseado por lo hijos. Maniobras de marketing, de publicidad, o de quién sabe qué, hace que muchos de esos juguetes repentinamente se encuentren agotados tras la avalancha de demandas. Los padres comienzan a sentirse presionados, ansiosos y hasta violentos para lograrlos. “Si mi hijo me ha pedido este regalo, no le puedo fallar”, “Haré lo que sea para lograrlo..” Así es que empieza la odisea de la búsqueda del regalo prometido. ¿Os sentís identificados/as?
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Todo eso muestra nuestro más sincero amor y dedicación  a nuestros hijos pero  es importante considerar el sentido de un regalo; aunque sea de un Rey Mago o de Papa Noel.

¿Por qué necesito encontrar precisamente “ese” regalo? Cualquier padre diría que es porque quiere a su hijo y desea lo mejor para él. De acuerdo, pero vayamos más allá de los temores que se nos activan si el hijo no dispone de “ese” regalo; Por un lado no tenerlo puede significar pensar que mi hijo se sienta excluido en clase por no tener algo que el resto si tiene. A nadie nos gusta el sentimiento de que mi hijo pueda ser un “marginado” pero, ¿pensamos realmente que mi hijo por no tener algo va a quedar o sentirse excluido?  Ahí es donde nuestro papel es tan importante. Por un lado porque somos los padres los que a nuestros hijos les damos los mensajes de seguridad y confianza que necesitan para no sentirse raros, excluidos o menos que cualquier otra persona y lo hacemos día  a día, mucho antes que cuando se les regala algo. Por otro, que el que mi hijo tenga todo lo que desea no le hace más feliz. Hay padres que consideran que mientras dependa de ellos sus hijos van a tener lo mejor y más que ninguno. De esta forma estos días se ven en algunas casas a niños “colapsados”, rodeados de 200 juguetes, sin saber por dónde empezar.  Al cabo de unas horas, a menudo, están jugando con una simple pelota. No nos equivoquemos, si quieres a tu hijo lo que necesitas es dedicarle tiempo, atención, darle seguridad, no enfadarte por cualquier cosa con él, que no vea discusiones o gritos, darle confianza con paciencia e inculcarle unos valores para que pueda vivir en sociedad sabiendo que no puede disponer de todo lo que se encapriche o que las cosas no son como uno desea. Aprender eso es enseñar a un hijo a ser feliz, que aprenda a disfrutar con lo que tiene y que no se sienta frustrado por cualquier cosa. Eso lo hace un padre, y no un rey mago.

 

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