LA COHERENCIA AL ADOPTAR UN NIÑO

Adoptar, un largo camino

Cuando una o varias personas se plantean adoptar un niño tienen que pasar por diferentes etapas que a menudo generan frustración, desánimo y desmotivación. La necesidad de preparación es clave y algo está fallando cuando hay familias que deciden “devolver” a los hijos que habían adoptado. El choque entre las expectativas y la realidad se manifiesta con una crudeza que genera que haya niños que sean “devueltos” a hogares de acogida, lo que lógicamente, revierte muy negativamente en ellos y a menudo deja, por qué no decirlo, un sentimiento de vacío e incompetencia de los adultos.

En este artículo se trata de analizar qué cuestiones se deben de tener en cuenta cuando un adulto comienza un proceso de adopción, pero sin dejar de lado lo que un menor puede esperar y sobre todo necesitar cuando le adoptan.

A menudo los procesos para adoptar  se centran en la preparación del encuentro, de las dificultades posteriores pero no analizan  y trabajan con profundidad el origen de la decisión de adoptar, y eso es la base sobre lo que se sustenta lo demás, ya que dificultades están, pero la forma de afrontarlas y las decisiones que se toman varían mucho. Esto se puede relacionar con la dureza de la decisión de “devolver” a hijos adoptados a los organismos públicos, donde los adultos llegan a manifestar que seguramente no hubiesen tomado esa decisión si el menor hubiese sido un hijo biológico. Eso ya refleja que el adulto subyacentemente tiene diferenciado hijos de primera; los biológicos a los que puede justificar o tolerar más, y de segunda; los adoptados.

Adoptar va impulsado por numerosas motivaciones. Respondamos a una serie de preguntas que deberían ser profundizadas y analizadas por los candidatos:

-¿Por qué quiero adoptar?, ¿Qué quiero al adoptar?, ¿Cómo me imagino que será en todos los niveles; con respecto al menor, a mi pareja,  a mi vida…?, ¿Es una decisión unilateral o la hemos tomado en pareja?, ¿Estamos los dos motivados?

-¿Qué puedo aportar y dar yo a un niño que a menudo viene con muchas carencias y heridas?, ¿Qué menor se ajusta a lo que puedo y quiero dar?, ¿ Qué posibilidades tengo y recursos familiares para optar por un tipo de menor u otro?, ¿Qué significado tiene para mí y para los míos adoptar?, ¿Qué significado tiene para un menor ser adoptado?

– ¿Qué espero de un hijo adoptado?, ¿Espero un “niño a la carta” ? Esto que parece muy duro a menudo sucede con padres biológicos y adoptantes; Esperar algo de los hijos y la realidad es muy distinta, pero mientras con los hijos biológicos se llega a justificar o tolerar más, con los adoptados a menudo se subraya el aspecto biológico como lo que conlleva el malestar.

Para terminar no hay que dejar de lado que si en un embarazo el propio cuerpo va limitando y preparando a la persona para ir renunciando o haciéndose cargo de las limitaciones de movimiento que puede tener, a la hora de adoptar puede haber una preparación mental, pero el cuerpo no se está viendo transformado. Por todo ello el trabajo emocional con las personas que deciden adoptar es sumamente necesario; no cuando viajan a buscarles, o ya tienen a los hijos en casa, o cuando comienzan los problemas, sino en el momento que en uno va surgiendo el deseo. Es cierto que a un padre biológico no se le pide nada para ser padre, y que hay muchos que cometen atrocidades. Eso no debe dejar de lado que el cuidado de un niño es de las mayores responsabilidades que podemos tener, y que la adopción debe de ir encaminada a que un niño pueda desarrollarse emocional e intelectualmente de forma saludable, sintiéndose querido y aceptado, sin agravar y deteriorar más una vida previamente dañada.

 

One thought on “LA COHERENCIA AL ADOPTAR UN NIÑO

  1. Esta semana vi en las noticias como hay familias que devuelven al hijo que adoptaron..pero ¿no se podían haber pensado antes el no hacerlo? Me ha gustado mucho lo que ponéis.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*