¿A QUÉ RENUNCIAMOS POR IMPASIBILIDAD?


¿Debemos tener una sociedad impasible hacia lo que sucede alrededor?, ¿Es sano serlo?, ¿Qué consecuencias tiene la impasibilidad a corto y a largo plazo?, ¿Podemos permitirnos ser impasibles? En general en el último siglo lo hemos sido ante grandes injusticias sociales porque no nos afectaban directamente, porque no estábamos en riesgo de perder «lo nuestro», o porque asumíamos que eso debía ser así y/o que no podíamos hacer nada para cambiarlo.

¿Qué entendemos por impasibilidad? Indiferencia, falta de emoción o también incapacidad para sufrir, pasividad, inacción, apatía, abulia. La persona que lo vive, el impasible, es aquella con capacidad para impedir que una impresión o estímulo externo altere su estado de ánimo o incapaz  para tener sentimientos o emociones que afecten a su estado de ánimo. En realidad la persona impasible pasa por la vida con un estado neutro en el que nada parece afectarle. Permanece inalterable ante lo que sucede o vive, por lo tanto no busca cambiar la situación. Renuncia a lo que puede ser, aportar o cambiar en su medio. Cuando uno es impasible muestra que poco o nada le afecta por lo que ante los demás lanza un mensaje subliminar de «puedes seguir realizando lo que desees porque a mi me importa escasamente y no voy a hacer nada para cambiarlo».

En un pequeño ejemplo si un niño le quita a otro un caramelo en el patio del colegio y el segundo muestra que le da igual, y/o que acepta este hecho; ni se queja, ni reclama a un profesor, ni se lo comunica a sus padres, ni le exige que no lo haga, el primer niño al cabo de unos días pedirá no uno, sino tres dulces y cada día se irá fortaleciendo esa dinámica de relación en la que ese menor “abusador” exigirá más, e incluso comenzará a demandar a otros niños. Se irán estableciendo unas relaciones grupales en las que unos se verán sometidos por otros, y será cada vez más complicado modificarla.

En cualquier relación de sometimiento entre personas sea en el colegio, en la pareja, en la familia, en el trabajo, en la política, etc., cuando uno se muestra impasible hacia lo que le sucede proporciona un mensaje al otro de que puede seguir obrando como lo hace sin ninguna consecuencia negativa. Todas esas relaciones se configuran paso a paso; de forma paulatina y constante reafirmando un claro desequilibrio  de poder entre el que desea someter; sea a través de chantajes, de imposiciones, de violencia, etc, y el aparentemente débil que permite, tolera, accede y por lo tanto aprueba esa relación asimétrica (sea por miedo o porque cree que haga lo que haga no servirá para cambiar las cosas. Al final cada uno acaba interiorizando creencias erróneas; el primero piensa que debe de ejercer el poder para satisfacer su deseo personal sin contar con el otro y el segundo cree que poco o nada puede hacer para que la situación sea distinta.

Para terminar unas de las palabras más conocidas de Martin Niemöller que habiendo apoyado al partido nazi en un principio, tras ver lo que sucedía posteriormente se opuso al régimen y por ello fue arrestado e internado en campos de concentración.

Cuando los nazis vinieron a llevarse a los comunistas, guardé silencio, porque yo no era comunista,

Cuando encarcelaron a los socialdemócratas, guardé silencio, porque yo no era socialdemócrata,

Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas, no protesté, porque yo no era sindicalista,

Cuando vinieron a llevarse a los judíos, no protesté, porque yo no era judío,

Cuando vinieron a buscarme, no había nadie más que pudiera protestar.

www.psicologosmadridweb.es                                                        

Alejandra Luengo