¿PSICOTERAPIA, EN QUÉ PUEDE AYUDARNOS ?

La psicoterapia, apoyos emocionales de gran ayuda

Cuando una persona se plantea solicitar psicoterapia lleva dando vueltas a una necesidad de que haya un cambio en su vida (me he separado y estoy dolido/a, me encuentro triste sin motivo, tengo malísima relación con mis padres, me siento inseguro/a ante todo lo que me rodea, tengo poca ilusión por vivir, no soy capaz de establecer una relación de pareja, tengo ansiedad, mi pareja y yo no paramos de discutir, no consigo los objetivos que me había planteado y me siento hundido/a, ha fallecido una persona importante….. ) Y es que cuando estamos mal, cada uno está mal para sí mismo/a. Lo que está próximo lo vemos más grande y todo lo que está más alejado deja de tener importancia; sufrimos, y frecuentemente no sabemos cómo salir de esa situación, lo que incluso nos hace sentir culpables y encontrarnos peor.

El pedir ayuda profesional es un paso que por desgracia cuesta mucho dar. Frecuentemente hay personas que llaman para interesarse por la terapia, y luego no acaban de dar el paso porque a menudo les da miedo (el no saber qué profesional se van a encontrar, el pensar que no han sido capaces de solucionar sus problemas por ellos mismos, o que otras personas puedan pensar que está “loco” o “loca”). Qué fácil nos resulta decir: “He ido al médico, al naturópata, al abogado y que difícil  todavía resulta decir “Estoy acudiendo a ver a una psicóloga”. De hecho muchas personas que acuden a mi consulta me han comentado que al principio no se lo han dicho a familiares o amigos. Supongo que por dedicarme profesionalmente a la psicología clínica no soy objetiva, pero realmente considero que una de las mejores inversiones que se pueden hacer en nuestras vidas es acudir a terapia. Por mi trayectoria personal, y por mi profesión yo he realizado una terapia que me ha permitido conocerme, analizar mi historia, y ubicarme hacia los demás y respecto a mí misma de una manera mucho más sana para mí. Ojalá los servicios de salud pública pudiesen dar un servicio de calidad de terapia psicológica y no estar tan sumamente sobrecargados.

Volviendo al tema que nos ocupa, considero que una persona puede solicitar una terapia por distintos motivos; pero sobre todo porque hay un bloqueo que siente que sola no lo puede afrontar y que las personas que tienen alrededor pueden escucharla pero no ayudarla como realmente necesita; de hecho a menudo esas ayudas de familiares, pareja o amigos son contraproducentes, porque no hacen más que mantener y agravar el problema (te protejo tanto que acabas por sentirte incapaz de resolverlo por ti mismo).

La terapia psicológica no es magia pero es un camino que alivia (aunque duele). Es un camino que no se hace solo, sino con la ayuda de un profesional que favorece romper círculos viciosos de pensamiento y conocer el por qué de los mismos. Quizás una de las cosas más bonitas que hay en el trayecto de la psicoterapia es que cuando la persona acude por primera vez desconfía de sí misma y un poco de ti, porque no te conoce. Poco a poco deposita toda su confianza en ti, y paulatinamente recupera o adquiere esa confianza que necesita para encontrarse mejor y andar su propio camino. Para lograr esto para mí es necesario un trabajo conjunto paciente-profesional, a través de un respeto sincero, comprensión por lo que vive la persona, admiración y afecto sincero. Yo claramente confío en las personas que acompaño en su proceso, aunque ellas todavía no lo hagan (el confiar en sí mismas). Considero que el trabajo a realizar debe estar enfocado en el presente pero contando con el pasado que aunque no nos determina, nos marca e influye, y con el futuro que nos exige y motiva. Terapia desde lo emocional, desde lo perceptivo y de las conductas, pero no centrados exclusivamente en la conducta, que para mí resulta simplista. Por eso comparto la afirmación de Giorgio Nardone (2005) en la que si solo se cambian los comportamientos, se producirá un cambio superficial; o como afirma Watzlawick un cambio 1 es decir, un cambio que no rompe el sistema, sino que hay unos cambios puntuales que no se mantendrán en el tiempo.

Yo, como psicóloga, no hago más que estimular y potenciar los recursos que tiene esa persona en su interior pero no soy maga o chamán. De hecho, van a seguir existiendo problemas, pero la forma de afrontarlos varía en la persona para no salir dañado. Desde las corrientes psicológicas de las que me he nutrido, trabajo para favorecer la autonomía y la capacidad de la persona para que conozca y recupere sus propios recursos personales a través del análisis y reestructuramiento de sus estilos de pensamiento, percepciones emociones y actuaciones y la psicoterapia es la herramienta para poder lograrlo.

Lo hago, y he aprendido, desde la paciencia. Desde el ritmo que necesita la persona en psicoterapia, lo que me lleva a adaptarme, y a saber que cada persona es única y requiere un ritmo específico. Cuidar –Estimular- Favorecer la Autonomía y la Responsabilidad de su vida sin ser yo quien marque ritmo o decisiones  es la  combinación que me resulta más saludable en la relación terapéutica. Esto es lo más enriquecedor de una terapia porque es como quien llega a la cima de una montaña pero la carga de la mochila la ha compartido con otra persona que en momentos le ha ofrecido bebida, comida, sitio donde reposar, le ha ayudado a levantarse si ha caído, o han podido mirar atrás para ver todo lo avanzado gracias a pequeños pasos. La terapia es una auténtica conquista personal del paciente pero con el apoyo, respeto y trabajo de un profesional. Cambia entonces nuestra forma de mirar nuestro pasado, presente y futuro.

 

 

psicologosmadridweb.es

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