APRENDER A PLANIFICARME

Aprender a planificarme no es cosa fácil

Comienza un nuevo año y los propósitos y objetivos invaden las agendas; Muchas personas se plantean mejorar de trabajo, hacer más ejercicio, adelgazar, tener una mejor relación de pareja, dormir más, estudiar más profundamente, etc, etc, y a menudo pocas lo llevan a su término, y eso es, frecuentemente, por una mala planificación que genera que la persona acabe frustrándose y tirando la toalla.

La vida no se puede planificar porque es imposible controlar todo lo que nos sucede, pero marcarse objetivos implica también avanzar, superarse y no resignarse a que nuestro destino es fruto de una naturaleza misteriosa ajena a nosotros. Siempre hay algo que nosotros podremos hacer, y de hecho eso es lo que nos hace diferentes a unas personas de otras ante la misma situación; unas responden de una manera y otras de forma muy distinta afrontado un mismo hecho.

Una de las cuestiones que más frustra es no lograr lo que deseamos, pero la principal dificultad es que a menudo nuestras metas son o bien poco realistas, o bien muy abstractas y generales, lo que conlleva que llevarlas a la práctica sea más difícil por su inespecificidad.

Planificar las cosas supone también tener en cuenta y analizar cuáles son mis necesidades personales, pero también mi realidad desde la perspectiva de recursos y limitaciones, y eso no sólo conlleva el área personal, sino también el familiar, laboral y el contexto social; Si por ejemplo, tengo como meta crear una empresa, pero tengo tres hijos pequeños que atender, los pasos para lograr mi objetivo se verán muy condicionados por la urgencia mayor que supone responder a las necesidades de los niños, y tendré que contar con los medios reales que favorezcan el lograrlo; por ejemplo acuerdos respecto a los apoyos de mi pareja u otras personas, trabajo por las noches o en fin de semana, etc.)

Por todo ello a continuación se señalan algunos aspectos relevantes que tienes que considerar a la hora de planificarte:

¿Qué quieres lograr? Metas realistas y objetivas. Para programarte hay que poner objetivos que se puedan cumplir. Una paciente universitaria que acude a consulta desde hace pocos meses se frustra continuamente porque quiere abarcar sacarse el carnet de conducir, estudiar una carrera superior, trabajar por las tardes, ayudar a su hermana pequeña con las tareas escolares y llegar a todo con la máxima puntuación posible; vive con una continua ansiedad.

Y es que uno de los grandes problemas es no concretar; Si yo quiero mejorar mi relación sexual con mi pareja ¿qué es exactamente lo que quiero conseguir?: Quiero aumentar la frecuencia de mis relaciones sexuales, la intensidad probar cosas nuevas; especificar resulta crucial ya que implica poder fraccionar el abstracto de un problema y por tanto delimitarlo.

¿Qué puedes hacer? Selecciona estrategias específicas para poder lograr lo que quieres. Si te planteas adelgazar 10 kilos; ¿Qué medios específicos te ayudan a ti para llevarlo a cabo? Puede ser cenar en casa y no fuera, hacer deporte dos veces por semana, comprar más fruta y verdura, llevarte al trabajo siempre la comida, etc.

Si lo hago, ¿Qué puede suceder? Habrá cosas en las que tu nivel de influencia podrá variar y donde pueden haber diversos factores externos que influyen; por ejemplo si deseas quedarte embarazada, o lograr un trabajo específico no todo depende de ti, pero lo que está claro es que si pones en práctica lo que te has planteado tendrás más probabilidad de lograrlo.

saber planificarse

– ¿Qué obstáculos pueden aparecer en el camino?, ¿Qué aspectos concretos pueden no ayudarme a lograr mi objetivo?  Es importante saber las limitaciones que me voy a poder encontrar persiguiendo mi metas, primero porque son parte de la realidad, y por otro lado porque también el considerar cómo resolver esas dificultades me permitirán estar más preparado. Si soy consciente de que por ejemplo, mi familia tiene una influencia negativa sobre mi estado de ánimo, y sobre lo que yo deseo lograr, el saberlo y prepararme para ello me facilitará un mayor dominio de la situación.

-¿Qué tengo que decidir en mi día a día? Con esas elecciones concretas yo voy tomando mi camino. Una de las cosas más importantes es poder centrarse en el «aquí y en el ahora». A menudo todos nuestros objetivos confluyen en nuestra mente a la vez y eso es lo que principalmente nos genera malestar y ansiedad porque vemos que no llegamos a lo que nos habíamos programado. La resignación y la frustración continua no ayudan y nos separa de aquello que deseamos lograr.

¿Lo estoy haciendo?. ¿Estoy llevando a cabo lo que me había propuesto? Para eso es clave el que la meta sea realista y el que nos podamos mirar con cariño, sin ojos llenos de crítica, castigo o resignación, pero sí de creer y confirmar con hechos puntuales que se puede ir logrando lo que deseamos. Una de las mayores dificultades que tenemos es tener expectativas irreales hacia nosotros mismos y hacia los demás y eso nos implica estar constantemente frustrados. No te quedes mirando lo que te falta, sino que lo que ya has avanzado sea tu impulso para seguir caminando hacia lo que deseas.

www.psicologosmadridweb.es                                                       
Alejandra Luengo

One thought on “APRENDER A PLANIFICARME

  1. Pingback: Bitacoras.com

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*