¿El amor está en el aire?

Sin darnos cuenta llega otra vez San Valentín y se ven anuncios por todas partes que te invitan a que seas generoso con tu pareja, y que si la quieres, le regales algo, que pases una noche romántica y lo des todo. Son días en los que aquellas personas que no viven una historia de amor se sienten más solos que en otros momentos.

Ya están los días donde se respira la famosa canción de Love is in the air; o El amor está en el aire, pero ¿Es eso lo que respiramos, lo que sentimos, en aquello que nos implicamos día a día? Realmente el amor no está en el aire, sino en lo cotidiano, en los detalles pequeños y por supuesto en la persona por la que sentimos.

La forma de amar en pareja difiere en unas relaciones que en otras, pero siempre presenta rasgos de cada una, aunque unas predominen más:

-Desde lo erótico, la pasión y la atracción física (Flechazo). Con actividad sexual intensa, rápida, y variada.

– Desde el Juego, sin el compromiso y la pasión que el anterior.  Suele ser un amor rara vez posesivo y celoso, siempre dispuesto a divertirse y a amar.

– Desde la amistad; Amor sin fiebre ni locura, pacífico y sosegado, donde las relaciones sexuales desempeñan un papel secundario, brillando por su ausencia los sentimientos intensos y pasionales.

– Desde la obsesión;  Obsesionado por su amor no puede dejar de pensar. Sediento de afecto, la más pequeña falta de atención o al mínimo signo de frialdad, le provocan excesiva ansiedad y dolor.

Generalmente todos queremos ser amados y todos deseamos amar a alguien pero ¿sabemos hacerlo? En absoluto. Recuerdo hace unos años un hombre que me decía que él deseaba ser amado, pero la realidad es que en ese momento él no era capaz de amar a alguien, lo que implicaba que se acabase frustrando y que se alejase de las personas que tenía cerca.

pasion

Construir una relación de pareja saludable no es tarea fácil. A menudo se realiza teniendo como cimientos el miedo, la inseguridad, la desconfianza, la rabia, las experiencias del pasado que poco tienen que ver con la relación actual. Frecuentemente se expone nuestra relación de pareja a un riesgo, que depende de cómo sean esos cimientos, el conocimiento personal de cada uno, y la capacidad de resolver los problemas que haya (que los va a haber siempre) se podrán resolver o no. Hay parejas que llega un punto en el que no saben cómo afrontar sus «crisis» y recurren a la ayuda de un psicoterapeuta para que les ayuda en su relación de pareja. En muchas ocasiones hay amor, pero no hay forma de encontrarse y de ayudarse juntos, por lo que el apoyo de ese profesional es una devolución de realidad importante.

El amor se construye desde los primeros momentos de la pareja y de forma continua. Es un lienzo en blanco sobre el que pintan dos personas; ellas eligen qué tipo de pintura escoger, los colores, el ritmo, etc. Depende de los cuidados, atención y voluntad de las partes; hombres y mujeres. 

El amor es un sentimiento muy simple pero que requiere constancia y dedicación. No es difícil pero requiere esfuerzo, y por supuesto implica una buena aceptación de la otra persona, confianza para afrontar las dificultades, una comunicación clara y respetuosa y cuidarse mutuamente. Si queremos a otra persona no tendríamos por qué hacerla sufrir, ni ella a nosotros tampoco.

príncipe o sapo

Que alguien te quiera no significa que tenga que hacer lo que tú demandas ni cuando tú lo requieres ni del modo que tú planteas. Exigir está claro que no ayuda, y menos considerar que tu pareja tiene que ser y actuar como tú deseas que sea. A veces queremos ver un príncipe o una princesa en la persona que nos acompaña, y eso pertenece a los cuentos de hadas, pero no a la realidad. Si la has elegido no pretendas que sea de otra forma a lo que es, o cambiarla, ya que la pareja es un vínculo mucho más vulnerable de lo que pensamos, requiere más atención y aceptación que otras relaciones. En definitiva, está claro que la calidad del amor no es por la cantidad, sino por el cómo amamos, porque en algo tan humano como amar, muchas veces no sabemos hacerlo bien, y es que en una relación de pareja, como en la vida, no está nada cerrado ni finalizado; es un riego diario.

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Alejandra Luengo

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