Diferencias entre un divorcio traumático y otro que no lo es

Una ruptura de pareja siempre duele. Una de las partes es la que primero toma la decisión de romper, y va elaborando su proceso de alejarse de la otra persona, pero el otro a menudo permanece ajeno a esa realidad, y recibe la noticia del “ no quiero seguir contigo” con cierta sorpresa, incredulidad, y por supuesto malestar.

Romper no suele ser fácil, pero es que encima cuando se decide que haya una separación física hay todavía sentimientos de por medio lo que lo complica mucho más. Si se dan emociones de tristeza, rabia, y malestar, que por otro lado pueden ser obvias, es necesario abordarlas para que no enganchen y que el dolor no se convierta en rencor, sobre todo si hay hijos.

Una mujer que acude a consulta se separó hace tres años por una infidelidad de su pareja. En aquella época el hijo de ambos contaba con menos de un año. En este tiempo se han sucedido denuncias, insultos, que el hijo no vea al padre, que el padre no asuma ninguna responsabilidad económica por el niño. ¿Acaso eso no implica seguir junto a esa persona; aunque sea para hacerse daño? No viven juntos pero siguen “atados”, y el menor está gravemente dañado, aunque ambos padres puedan señalar que quieren lo mejor para su hijo. Racionalmente lo quieren, pero le están perjudicando de una forma mucho más profunda; han dejado de verle porque solo miran lo que hace la ex pareja, aunque sea para descalificarlo. El menor ha perdido entonces el apoyo de su madre y de su padre, aunque éstos le lleven al médico, vayan al colegio, le compren comida saludable, etc; Se han olvidado de lo emocional y del hijo.

ruptura de pareja

Por señalar algunas diferencias entre una ruptura traumática y otra que no lo es, destacando esta segunda:

– En las no traumáticas los padres hablan directamente entre ellos no haciendo el hijo o hija de mensajero, y no permitiendo que sus familias se metan o incrementen las dificultades.
– Mantienen una relación basándose en unos mínimos de educación sin insultarse o faltándose al respeto.
– No hablan mal del padre o madre al hijo.
– Buscan ayuda profesional para sobrellevar la situación emocional que no es fácil.
– Resuelven sus conflictos, que ante una ruptura siempre los va a haber, de forma directa y sin llegar a los tribunales. Una buenísima alternativa eficiente, rápida y poco costosa es la mediación.
– Hablan con su hijo de cómo está viviendo y sintiéndose ante que sus padres se hayan separado.
– Se deja claro al menor que aunque ya no estén viviendo juntos, la figura de los dos es necesaria y va a seguir estando presente.

En otro post hablaré de las consecuencias de un mal divorcio; que son muchísimas y enloquecen tremendamente a mayores y menores. Llevo años trabajando con parejas que se planteaban separarse, con personas que tomaron la decisión de romper y con otras que llevan décadas supuestamente rotas pero siguen “casadas” en el rencor, y siempre digo lo mismo, el problema no es la ruptura sino el cómo se hace. La decisión de separarse supone una crisis vital, pero la forma de abordarla y las consecuencias de esta elección puede conllevar un conjunto de traumas que se extiendan en el tiempo, o dificultades que son superadas.

Eso es de los aspectos más importantes; a menudo en los divorcios difíciles se pierde la perspectiva de que cada persona podemos elegir la forma de afrontar las dificultades; nadie nos obliga a que ante un problema vayamos a hacer el mayor daño posible; en absoluto. El poder de la voluntad se deja de lado y se entra en una dinámica dañina que arrastra a todos, pero principalmente a los hijos, que están en su propio proceso de construcción de identidad.

Hace unos días acudía un padre a consulta señalando que después de seis años la justicia no había dado una respuesta hacia la situación de la custodia de su hija. Se habían enzarzado durante todo este tiempo en demandas judiciales, juicios y denuncias en las que los únicos beneficiarios habían sido los abogados. Ellos habían perdido mucho tiempo y dinero, pero sobre todo salud; tanto física como psicológica. Mientras la niña, su hija, tiene problemas graves de relación en el colegio, va mal en los estudios y presenta episodios de muchísima ansiedad. Aquí tenéis un vídeo breve de la magnífica película Kramer contra Kramer que muestra las telarañas judiciales en las que se pueden sumergir las personas que no son capaces de llegar a un acuerdo teniendo como prioridad el bienestar del hijo.

Después de haber trabajado con mucho daño acumulado, considero que si la ruptura no ha sido limpia sería necesario solicitar ayuda de un psicólogo y comenzar una terapia individual, ya justo en el proceso de la decisión de romper, más si se tienen hijos. También se puede recurrir a la figura de un mediador familiar para lograr llegar a acuerdos sobre aspectos básicos de los menores. Por desgracia, a menudo se pide ayuda tarde, cuando las consecuencias son muy alarmantes y se han arraigado mucho. No lo dudes, solicita apoyo profesional; es la mejor inversión pensando en tus hijos/as y en ti misma/o.

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Alejandra Luengo

5 thoughts on “Diferencias entre un divorcio traumático y otro que no lo es

  1. Hola:me ha gustado mucho tu artículo aunque pone un poco los pelos de punta. Estoy buscando ayuda porque mi hermano se está separando y lo está llevando fatal pero está a lo bruto, y tiene dos hijos de 10 y de 8 años que los pobres están en medio de todo el problema. Como decías los niños dejan de ser vistos por los padres y eso lleva a más problemas. Gracias, le pasaré el artículo, a ver si eso le hace también pensar más.

    • Gracias por tu comentario y por difundir el artículo. A veces es difícil acompañar a personas que están viviendo una ruptura, pero es clave lo que dices de poder hacerles ver a los niños, porque a veces están tan molestos y enfadados con lo que les está pasando que ni se dan cuenta que están sufriendo.

    • Lo que tienen que hacer los hombres no casarse,cada año se divorcian más de 100000 matrimonios,y siempre los hombres pagan,te quitan la casa,pensión de alimentos y a la puta calle,lo que tienen que hacer hombres nada de vida en común con mujeres,los hombres hacerse la vasectomía,nada de vivir juntos hombre y mujer,cada uno su casa,quedar ambosin para comer,cenar,echar un polvo y cada uno a su casa

  2. Cualquier decisión de separarse es difícil y más como dices en el artículo si es inesperada. Los niños parece que no se enteran pero al final están al tanto de todo, y los que se ponen las botas son los abogados. Me decían el otro día en un cursillo matrimonial al que fui que dos de cada tres parejas se separan. ¡¡¡Con esa estadística los niños lo van a tener bien jodido!!

    • Alberto, el problema no es la estadística de separaciones, sino el cómo se llevan a cabo. Eso es lo que verdaderamente daña al menor. Gracias por tu comentario.

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