¿QUÉ DECISIÓN TOMAR ANTE UN PROBLEMA?

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Tener decisión ante las circunstancias vitales que se nos presentan puede llevarnos hacia una dirección u otra muy distinta. Uno de los grandes errores que a menudo se nos presenta cuando en nuestra vida hay que tomar decisiones es saber diferenciar aquello prioritario de aquello que no lo es, medir el nivel de urgencia que requiere, y actuar de la forma más eficiente y sana para afrontar la situación.

Por lo prioritario podemos entender lo que es más relevante o que tiene un carácter preferente respecto a otros aspectos, mientras que urgente significa la inmediatez con la que hay que tomar decisiones, vamos algo que corre prisa y que no puede demorarse.
De esta forma urgente y prioritario no son sinónimos, y es importante discriminarlo, ya que a lo largo de la vida en todos los aspectos personales, laborales y familiares nos encontramos con situaciones o problemas que dependiendo del enfoque que les demos los afrontaremos mejor o peor.

En el siguiente gráfico pueden observarse ciertas pautas sobre qué actuación sería recomendable tomar ante circunstancias que podemos encontrarnos en nuestra vida cotidiana, y además se describen una serie de hechos con los que gran número de personas puede sentirse identificado/a:

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Si por ejemplo se va a tener un hijo dentro de tres meses. Es una situación prioritaria, aunque no urgente, que conlleva que se tenga que planificar y no tomar las decisiones desde la rapidez o la angustia.

En el caso de algo poco prioritario y poco urgente es recomendable el posponerlo si hay otras situaciones que requieran mayor atención y dedicación.

Relacionado con este hecho, un grave error que se da y me lo encuentro a menudo en las terapias de pareja es que se prefiere posponer aspectos importantes de la relación como pueden ser la comunicación o las relaciones sexuales frente a otros aspectos triviales como son el sentarse horas con el ordenador o ver la televisión. ¿Por qué no se deja en un plano secundario lo contrario? Si tenemos conflictos en nuestra relación de pareja no debemos posponerlos, sino afrontarlos y actuar no dejando que llegue a una situación límite, pidiendo ayuda en el caso de valorar que las herramientas que se tienen en ese momento resultan ineficientes.

Otro hecho puede ser si se da una situación que es poco prioritaria pero muy urgente donde una buena opción es delegar en la persona que sea más experta del tema.

Si se da una enfermedad inminente de algún familiar se presenta la urgencia y la prioridad al mismo tiempo, por lo que hay que actuar y no quedarse bloqueado, planificando, delegando en otras personas, o posponiendo el afrontar una situación difícil. En esos momentos es fundamental tomar buenas decisiones de forma ágil.

Como la vida no es un gráfico, constantemente mezclamos y nos desviamos de estas coordenadas, y ni siquiera sabemos discriminar qué es prioritario en ese momento, urgente o secundario. Delegamos cuando lo que hay que hacer es actuar, posponemos cuando tenemos que hacer, actuamos cuando tenemos que posponer….En definitiva un montón de aspectos que nos desorientan y generalmente agravan los problemas que tenemos.

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De hecho, a menudo cuando se decide acudir a psicoterapia es precisamente porque hay una situación personal que se requiere modificar por el coste emocional que conlleva. Se conjuga entonces la urgencia del deseo de cambio y la relevancia que este hecho supone para la persona.

Para terminar me gustaría traer a una familia que hace unos meses llegó a la consulta; Un padre separado con un alto nivel de angustia por la malísima relación con su expareja. Ambos progenitores estaban en una lucha constante que solo les acarreaba problemas. Dado que tenían un hijo en común que había presentado graves dificultades emocionales en el colegio en la terapia se abordó qué era realmente lo importante, y pudieron discriminar y poner en su sitio lo que realmente era fundamental: su hijo, y de esta forma ayudarle.

En definitiva, no es un camino fácil, y es frecuente que nos desorientemos, pero para ello es necesario pararse a reflexionar, discriminar, y luego decidir.

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Alejandra Luengo

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