Del revés (Inside out), Pixar da sentido a diferentes emociones

 

Del revés, cuando Pixar da sentido a diferentes emociones

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Hace unos días fuimos a ver Del revés, la nueva aventura en la que los estudios Pixar se embarcaron con una idea que les empezó a rondar hace más de cinco años. En ella tratan de mostrar las diferentes emociones que se tienen y cómo éstas afectan en cada respuesta o actuación que vamos dando.

Pete Docter, su director, señaló que se inspiró en su hija de once años para desarrollar la película. Notó en ella cambios en la preadolescencia, cuando de ser una niña alegre y abierta se fue volviendo reservada y huraña, lo que le acabó conectando con su propia niñez, sus frustraciones desde la parte más adulta y su “yo”más emocional.

Del revés se desarrolla en la mente de una niña de doce años teniendo como protagonistas a algunas de las principales emociones que gobiernan su carácter: alegría, tristeza, miedo, ira y asco. Es cierto que hay muchísimas más emociones que las que figuran en Del revés, de hecho tuvieron que decantarse por solo cinco ya que les llegaban a salir hasta treinta; demasiados protagonistas para una sola película, pero la realidad es que los espectadores nos sentimos reflejados en las respuestas emocionales que tienen los protagonistas, por tanto aunque no están todas las emociones y no tienen el mismo protagonismo, el acercamiento al mundo emocional de la película es intachable.

Las emociones que cobran más protagonismo en Del revés son la alegría y la tristeza, aspecto que deja un poco de lado a otras tan presentes en nuestra sociedad como pueden ser el miedo o la ira (desde esa ausencia de tolerancia ala frustración). Las personas de hecho experimentamos muchísimas emociones que son de gran relevancia en nuestro día a día y que no salen en la película, o que simplemente las han agrupado.

Pero con todo lo anterior Del revés refleja de forma sencilla y que llega al espectador cómo las emociones van emparejadas con los recuerdos de nuestra vida, y como eso nos condiciona y hasta determina la forma que tenemos de percibir la realidad; de hecho recordamos más y nos remueven más aquellos aspectos, hechos, situaciones que están relacionados con nuestra propia historia; que no nos son neutrales, que nos activan esas redes de memoria del pasado trayéndolos al presente con la parte emocional. No hay hechos aislados para nosotros, sino que todo está interrelacionado en nuestro cerebro.

Además nos gustaría señalar que frecuentemente se habla de forma errónea de emociones positivas y negativas como si unas fuesen mejores que las otras o estuviesen desconectadas entre ellas. Una cosa clave en Del revés es que se acercan, aunque no lleguen a profundizar demasiado, en que todas las emociones son necesarias, y por tanto positivas ya que cumplen funciones específicas y están conectadas e interrelacionadas, aunque pudiese a priori parecer lo contrario.

 ¿Por qué merece la pena ver Del Revés?

Del revés actúa de una forma muy diferente en adultos y en niños. A los segundos se les concede un tiempo de distracción, diversión y conocimiento. A los adultos nos llega de otra manera, desde toda la red de memorias vividas a lo largo de nuestra vida que nos han acabado impactando de forma distinta; de las ilusiones, alegrías, decepciones, rupturas, dolores, frustraciones, pérdidas pero sobre todo aprendizajes, experiencias y vivencias. El tipo de sentimientos y la influencia que se generan en adultos y en niños no tiene nada que ver, pero a ambos les toca, aunque el mensaje para los adultos va más directo a la parte emocional desde las experiencias vividas.

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Con una sencillez increíble Del revés muestra como la forma en que percibimos la realidad radica en la base de nuestra memoria, y cómo ésta está construida de diferentes momentos a lo largo de nuestra historia que pueden haber estado condicionados por unas emociones u otras. En la película se plasma como frecuentemente acabamos siendo siervos de emociones que nosotros mismos no sabemos gestionar, reaccionando de forma automática y derivando en determinadas consecuencias favorables o no, pero que acaban afectándonos no solo a nosotros mismos, sino a las personas que tenemos alrededor.

Constantemente en psicoterapia hablamos de las diferentes partes del estado interno de la persona; ahí aparecen fragmentos personales donde se da el miedo, la inseguridad, la rabia, los deseos de perfección, la crítica, la fortaleza, el orgullo, la alegría y que son todas partes esenciales de la persona; conformadas por diferentes emociones; ninguna excluyente y todas con un sentido. Lo que hay que trabajar a menudo es hacia dónde tienen que ir desarrollándose esas partes para que puedan trabajar en equipo; sin dar más valor a unas u otras, pues todas forman parte del ser.

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