Traumas, es posible recuperarse

traumasTraumas, ser marioneta de mi dolor

Los traumas son recuerdos dramáticos y dolorosos que se quedan instalados en la mente de la persona y se mantienen en el tiempo.
Traumas no son cualquier memoria dolorosa, sino es un recuerdo que en su momento generó una respuesta en el sistema nervioso simpático de, por ejemplo, estrés, dolor, angustia, situación de peligro e impotencia, etc, y que no se tuvo la oportunidad de reparar.
El tamaño e intensidad de los traumas lo determina no sólo la situación que sucedió, sino la forma en que se ha enfocado, acompañado o reparado ese dolor. Por ejemplo, hay una persona que presenció la muerte de su hermano por un atentado terrorista. Tras ese hecho traumático en su familia se habló y se trató de no ocultar lo sucedido, tratando de mantener la estabilidad familiar, unión y dando calma. La intensidad del trauma de esta persona era menor que si en su entorno se hubiese ocultado, si todo hubiese cambiado, si cada uno se hubiese enfrascado en su dolor, etc.
Hay traumas que están más o menos presentes en la vida y se muestran en momentos puntuales y específicos, como es el pánico a los aviones, a los ascensores por haberse quedado encerrado, a los perros por haber sido mordido, etc, pero hay traumas que marcan la vida, la personalidad y la identidad de la persona generando un gran daño. Por tanto el trauma no sólo se queda en el origen del dolor sino que sigue estando presente en la vida de la persona, afectando muy negativamente.

A lo largo de los años hemos acompañado a personas que presentaban traumas, grandes y pequeños. Personas que habían sido testigos, participado o vivido en sus propias vidas abusos sexuales, atentados terroristas, accidentes de tráfico, incendios, palizas, acoso en la escuela, muertes de un ser querido, abortos, enfermedades, desastres naturales, acoso laboral, etc que marcaban el día a día de la persona y la forma de verse a sí misma, su vida y a los demás.
Una mujer que sufrió la muerte de su madre con ocho años recordaba a su padre hundido y ausente. Se tuvo que ir a vivir con un familiar a Madrid ya que el padre estaba trabajando todo el día por lo que se sintió muy sola. Un sentimiento para ella siendo niña de bloqueo, de no saber lo que sentía, de soledad, de tristeza y de absoluta impotencia, ya que se le juntaron el hecho de perder a su madre, con el cambiar de vida completamente y tener que separarse de su padre y de sus hermanos.
Esa mujer siguió su vida adelante pero cada vez que pensaba en su pasado sentía una gran pena, ansiedad y sentimiento de incapacidad. Cada situación vital actual que le generaba angustia o ansiedad le removía y le devolvía a esa niña angustiada, impotente, sola y sin recursos.
Y es que en los traumas reaparece una gran intensidad emocional como la que se vivió en el hecho doloroso pasado en una situación totalmente ajena, lo cual es agotador.

En el siguiente vídeo se muestra los traumas vivido por diferentes reporteros y periodistas australianos que aunque no hayan vivido de forma directa la tragedia la han presenciado y compartido.

Por ejemplo personas que han sufrido de una forma directa una explosión terrorista y que no han trabajado sus traumas, cada vez que ocurre un atentado, realidad que por desgracia aparece semanalmente, reviven esa angustia, sentimiento de descontrol y de incapacidad lo cual les desgasta enormemente afectando su autoestima e identidad. Lo mismo pasa con la violencia de género, el acoso escolar, las violaciones, el abuso sexual, mobbing, etc que se muestran diariamente en los medios de comunicación. Las personas que no han profundizado en sus traumas reviven las situaciones con gran malestar y además, como se señalaba anteriormente, pueden haber sido meros testigos o acompañantes de una situación trágica; psicólogos, policías, bomberos, trabajadores sociales, médicos, periodistas, etc que están expuestos a vivir situaciones de gran cara y dolor emocional.

¿Se puede vivir sin traumas?

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Por supuesto. Hay diferentes investigaciones y corrientes que trabajan en esa línea y es una muy gratificante desde nuestra posición de psicoterapeutas poder acompañar la recuperación de la persona.
En USA hay algunas iniciativas que lo que hacen es medicar a la persona para que pueda revivir el discurso de sus traumas sin esa intensidad emocional, por lo que la persona acaba trayendo de forma verbal sus traumas y se le quita la carga de dolor a través de un fármaco.
Eso lo trabajamos nosotros a través de la Desensibilizacion y Reprocesamiento de Movimientos Oculares (EMDR), también originaria de USA. Traemos los traumas, trabajamos sobre ellos y se va perdiendo esa carga emocional, es decir, de traumas pasamos a recuerdos. La propia persona, con el acompañamiento de la psicoterapeuta, recupera el control sobre esa situación, qué en su día no pudo tener. Da una nueva lectura a la vivencia del pasado quitándole la carga de lo angustioso, sin evitar traerlo a la mente o hablar de ello, pero haciendo una nueva lectura emocional sobre lo sucedido, ubicándose ella misma de una manera más saludable.
Es necesario trabajar sobre los traumas, sobre aquellas heridas emocionales que nos marcaron y nos siguen determinando como si fuésemos marionetas del dolor. El tiempo no cura los traumas el trabajo personal, el hablar sobre lo sucedido con las técnicas adecuadas, sí.

psicologosmadridweb.es

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