Los hijos de la pareja, ¿Pueden destruir la relación?

los hijos de la parejaLos hijos de la pareja, cuando uno tiene y el otro no

Los hijos de la pareja es un tema que está de actualidad ya que cada vez se establecen más parejas donde uno de los dos tiene hijos de anteriores relaciones. Después de estas fechas donde se comparten más momentos de encuentros familiares, y también de desencuentros, hay muchas parejas que se acaban posicionado en una encrucijada de sentimientos, dudas, crisis y malestar.
En las pasadas semanas dos personas que han solicitado comenzar psicoterapia han sido por este tema, pero en lugares opuestos. Una es una mujer cuya pareja tiene dos hijos y cuya convivencia con ellos  se le ha hecho insoportable, y el otro es un hombre cuya novia mantiene continuos conflictos con su hija de doce años. En su caso siente que su pareja no le apoya y solo le exige.

Las relaciones donde hay hijos de anteriores parejas implican comenzar esa relación sentimental no de cero, sino con una peculiaridad de esfuerzo y dedicación que muchas personas no están dispuestas a aceptar, tolerar o trabajar, aunque en un principio crean que sí. Son relaciones que requieren de un cuidado, claridad y mimo específico, porque sino es probable que se rompan.
Respecto a esas relaciones donde hay una parte que tiene hijos y la otra no, nos encontramos una serie de problemas específicos:

  • Ir demasiado deprisa. Una separación es un duelo emocional  para los hijos, y si al poco tiempo mi adre o madre ya me incorpora a otra persona, sobre todo dependiendo de mi edad, puede hacerme sufrir y generarme un sentimiento de incomprensión y de angustia. Poder ir de forma gradual es fundamental, sobre todo de cara a la convivencia.
  • Rivalidad por los afectos.  Quizás ese es el mayor problema.  La pareja que no tiene hijos frecuentemente siente que el hijo o hija le quita lugar de atención, importancia y se siente excluida o poco valorada.  En el caso opuesto está el padre o madre que se sienten presionados por la pareja para que reaccione de determinada manera con sus hijos, y por supuesto están los hijos de la pareja que pueden sentir que se les “quita” al padre o madre.los hijos dela pareja2
  • Sentir que hay que elegir. No cuatro o cinco veces. He podido apreciar en muchos casos a mujeres y hombres verse entre la espada y la pared de sentir que tienen que elegir entre sus hijos y la pareja, lo cual genera mucha presión, un sentimiento de insatisfacción permanente y un situar la relación de pareja al borde del abismo. Establecer un pulso de poder con los hijos de la pareja es tirar la energía a la basura.
  • Ocupar lugares erróneos. La mujer u hombre que quiere educar a los hijos de la pareja y éstos le contestan y le desafían, o que quiere ocuparse de ellos como una madre o padre. Por otro lado los padres o madres “colegas” que ven poco al hijo y prefieren evitar conflictos pensando que eso puede generar rechazo a los hijos por lo que no establecen ninguna norma y delegan en las parejas el hacerlo.
  • Falta de claridad.  Relacionado con lo anterior, se trata a menudo de mezclar las cuestiones de pareja con las de los hijos de la pareja, no diferenciando que cuestiones son de unos o de otros. Padres o madres que evitan enojar al hijo porque sienten que sino les va a rechazar o se va a ir con el otro progenitor generan mucha sconfusión en sus propios hijos, y un gran sentimiento de rabia y enfado por parte de su pareja.
  • Normas difusas y poco claras. En un hogar si las normas solo las establece o las hace cumplir la pareja puede provocar situaciones de alta tensión emocional.
    No querer tener hijos y verse sobre responsabilizado. Muchas veces esto se acaba echando en cara, “yo no quería tener hijos y me encuentro con los hijos de otro…”
  • No respetar la figura de la madre o del padre de los hijos. Esto es primordial ya que los ex siempre van a estar e una forma u otra presente. Saber manejarlo ahorra muchos problemas con los hijos de la pareja también. No se habla de tener una buena relación, o de amistad, pero sí de discreción y de respeto mutuo.
  • No tener tiempos privados; de la pareja a solas, de los que son progenitores con sus hijos, etc.

Todo esto son algunos ejemplos que, aunque en muchas familias de por sí pueden suceder,  aquí presentan la peculiaridad de que hay uno que no es padre o madre de los hijos de la pareja. Y es que estos niños, adolescentes o semi adultos no han decidido esta situación y frecuentemente se les atraganta, sobre todo a los adolescentes.los hijos de la pareja 3

Por ello frecuentemente es necesario realizar una psicoterapia donde poder profundizar en esa adaptación a un nuevo sistema con peculiaridades específicas, no mejores o peores, pero que requieren una atención especial y que los adultos implicados tienen que saber enfocar, afrontar de forma conjunta y saber comunicarse muy bien. Por desgracia se acaba culpabilizando a los hijos de la pareja de los problemas que se generan, como si fuesen ellos los que tuviesen la responsabilidad de crear el hogar, o de ponerlo fácil. La mayoría de las veces son los adultos los que se despistan a la hora de construir su relación, de no tener expectativas realistas y los hijos de la pareja lo acaban pagando, también, discusiones, tensión y muchas veces de nuevo otra ruptura.

La necesidad de comprensión, de perspectiva, de aceptación, de paciencia, de salir de nuestras percepciones y poder ponerse en cómo se sienten los hijos de la pareja, o nuestra pareja que no tiene hijos es imprescindible en este tipo de relaciones. Nadie dice que sea fácil, pero es necesario.

 

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