Abuso sexual infantil, la herida más grande que se arrastra en la vida

Abuso Sexual infantil, ¿Por qué hace tanto daño?

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Mi hermano empezó a tocarme cuando yo tenía siete años y él once. Me amenazaba diciéndome que yo era mala, que mis padres no me iban a creer si yo se lo decía, que si les contaba que me hacía daño él me lo haría todavía más, que yo era asquerosa y que me lo merecía, que nadie nunca me iba a querer…. Yo iba al colegio como si nada y me centraba en los estudios. Nunca se lo dije a nadie porque me daba asco de mi misma. Me dolía el cuerpo, pero sobre todo tenía miedo a todo y me preguntaba si esto era algo habitual”.

Este es el testimonio de una mujer de treinta años, que tras haber tenido su primer hijo acudió a psicoterapia pidiendo ayuda porque sentía una gran ansiedad y muchos miedos de no ser capaz de cuidar a su bebé. Aparentemente esa era su necesidad, pero pronto tuvimos que empezar a tratar una herida más grande que llevaba arrastrando más de veinte años y que le había condicionado en toda su vida: el abuso sexual sufrido en su infancia.

El abuso sexual no es excepcional porque sucede mucho más frecuentemente de lo que pensaríamos. Muchas de las personas que a lo largo de los años he atendido por temas de ansiedad, fobias, depresión, obsesiones, etc traían en su “mochila” un abuso sexual sufrido en el pasado; a veces reconocido y tratado, la mayoría escondido y arrinconado como si de esa forma no fuera a salir, y no nos confundamos, la herida psicológica que genera el abuso sexual SIEMPRE sale, y más si no se ha recibido ayuda, si no se ha podido hablar de lo sucedido, o si cuando se ha pedido auxilio la respuesta ha sido todo menos protectora, no se ha creído a la persona, se le ha juzgado, o incluso castigado.

El abuso sexual infantil es una tragedia para el que lo sufre y tiene que callarlo. Por mi experiencia profesional de casi veinte años trabajando con personas de diferentes estatus, países, culturas o como queramos señalarlo es de los daños o es el más grande al que se puede ver sometido un menor. Condiciona su forma de ver y de relacionarse con el mundo, y por tanto afecta a todo su ser.

Pero no es irreversible ya que se puede y se debe trabajar a nivel psicoterapéutico, sobre todo para poder reconciliarse con uno mismo. La mayor parte de las personas que he tratado en la consulta y traían antes o después un abuso sexual estaban enfadas y sentían asco hacia sí mismas; o bien porque creían que lo merecían porque eran malas, o porque se habían portado mal, o por qué no lo pararon antes, o porque no pidieron ayuda. La mayoría se responsabiliza de lo sucedido, y eso se tiene que trabajar, porque lo más dañino de ese abuso es que el abusador ha hecho pensar a su víctima que ella es la responsable de lo que sucede, como si lo mereciese y por ello la culpa desde el principio.

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El poder limpiar eso es un trabajo paulatino y constante porque esa creencia fue forjada en la niñez y por ello se instaló con más profundidad formando parte de la identidad de la persona.

Además no hay obviar que en el abuso sexual hay grados de daño según determinados aspectos, algunos de ellos los señalo a continuación:

  • Si la persona que abusa es alguien cercano perjudica más, ya que la confianza y la seguridad se ven truncadas. Si el que me tiene que tratar bien o darme seguridad me hace daño, ¿en quién puedo confiar?
  • Si es constante y largo en el tiempo. Personas que durante años lo han sufrido en silencio ven su vida limitada por este hecho.
  • Si las personas de alrededor no hacen nada. Ante el abuso sexual hay personas que no ven y hay otras que no quieren ver, aunque haya hechos que lo van demostrando. Eso daña muchísimo, para mí estaría en el mismo nivel que el abuso sexual en sí. Recuerdo un chico que decía que le verbalizó a su madre que su padrastro abusaba de él, y la madre lo culpabilizó a él y no le creyó. Todo siguió igual que antes y el chico acabó saliendo a un centro de menores para ser protegido psicológicamente desrtrozado. ¿Si no me cuidan y protegen las personas que en teoría más me quieren y lo tienen que hacer, quien lo hará?

    ¿Y si eres un familiar que se da cuenta del abuso sexual que sufre un menor?

Ahí tienes la clave y la gran responsabilidad de proteger al niño o niña, y de ello depende mucho el que el daño sea menor. Además si no lo haces desde el Area de Protección de Menores tomarán las medidas necesarias para que el niño o niña sea protegido, y eso puede implicar que lo pierdas.

Una de las cosas que me he dado cuenta en estos años es que a los adultos, sean familiares o profesionales nos asusta que se hable del abuso sexual y tratamos de evitarlo, pero por no hablarlo no desaparece, todo lo contrario, si se evita el sacarlo cuando el niño o niña lo cuenta se está ocultando y por lo tanto no se protege. Ante el abuso sexual lo más importante es proteger a la persona que lo está sufriendo,y para ello hay que usar todos los medios que tengamos al alcance para que no vuelvan a entrar en contacto.

Hay que denunciarlo, hay que evitar que la persona que ha cometido el abuso siga haciéndolo, entonces no se pueden dar las circunstancias para que se repita, hay que buscar ayuda para hablar de lo sucedido, y hay que estar fuerte y ayudar al menor, porque esa es la función de los mayores, cuidar a los niños, y no lo contrario.

¿Qué hacer si has sufrido abuso sexual?

Hablarlo, pedir ayuda es lo principal. NO CALLARLO Y SEGUIR SUFRIÉNDOLO.

En la entrevista que concedió el pianista James Rhodes hace poco tiempo al programa Salvados, relataba como él sufrió abuso sexual por parte de un profesor suyo de deporte durante años, y lo estuvo callando, pero eso le fue hundiendo posteriormente en un pozo de depresión, consumo de drogas, conductas sexuales de riesgo, etc, hasta que por fin empezó a decir basta años después.

Si lo cuentas en casa y no te dan ayuda pídela en el colegio hablando con un profesor o profesora. Hay una ley que protege a los menores y toda persona está obligada a denunciar un hecho de abuso sexual, por lo que se te ayudará y no te volverá a ocurrir.

¿Y si ya eres mayor y ese abuso lo sufriste cuando eras niño o niña? Pues igual, no te lo calles. Busca ayuda. A nivel mental es importante que lo puedas hablar con un profesional, pues posiblemente el abuso sexual ha limitado muchos de tus aspectos en tu vida. Hay asociaciones específicas que trabajan con víctimas de abuso sexual. También te puedes informar sobre el poder denunciar este hecho, ya que un abuso sexual es un delito, y por ello hay que evitar que vuelva a sucederse, y que la persona que lo ha cometido no vuelva a reincidir.

Es cierto que el abuso sexual en la infancia daña y mucho, pero no es un callejón sin salida. Se habla, se trabaja psicológicamente, se recompone y se resituan las piezas de ese puzzle en el que la víctima creyeron que se lo merecían, que eran asquerosos,o que no eran dignos de ningún amor. De esa forma la persona puede ir convirtiendo su vida en una experiencia normalizada como la de otras personas. Una ex paciente mía me decía una vez que tenía la sensación de ir por detrás de sus amigas, que tenían sus trabajos, estudios, parejas, pero que a nivel emocional no iban marcadas con esa “tara”. Ese el problema, que la persona acaba pensando que es ella la que tiene el defecto, y por ello siente una enorme vergüenza y culpa, lo cual es muy injusto y no debe ser así. Con todo ello lo que quiero decir es que hay vida más allá del abuso sexual, y debe de haberla, que puedas darte emocionalmente a una pareja de manera sana, que sepas cuidarte y hasta decidir si quieres tener hijos, que puedas disfrutar de tus relaciones sexuales y llegar a confiar en los demás. No todo está perdido tras haber sufrido abuso sexual, háblalo y habrá mucha gente dispuesta a ayudarte.

 

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