La sexualidad en la adolescencia

Hablar de la sexualidad en la adolescencia genera en los adultos preocupación, temor y hasta pánico. Muchas madres y padres tratan de evitar, retrasar o ni siquiera plantear las nuevas necesidades que sus hijos o hijas tienen.

Padres y madres pasamos de tener hijos que nos abrazan, que llevan lazos e colores o ven dibujos animados a encontrarnos con que están empezando a experimentar con su sexualidad. El bloqueo y el shock está servido.

La adolescencia es ese periodo comprendido entre la infancia y la adultez donde nos encontramos con una o la etapa más complicada de la persona. Siempre lo digo en la consulta cuando atiendo a un adolescente;” este periodo es muy difícil y a veces se pasa muy mal, lo que vives no eres el único”.
Si antes comprendía un periodo muy limitado, la adolescencia actual se prolonga durante años aplazando decisiones y responsabilidades adultas que tiempo atrás eran normales (formar una familia mucho, trabajar, ayudar en la casa, viajar, etc). Ahora nos encontramos adolescencias que duran más de diez años, lo cual dista mucho de tiempo atrás.
En la adolescencia se da esa necesidad de separarse del periodo anterior, de diferenciarse de la familia y de una búsqueda constante de modelos externos diferentes que favorezcan la autoafirmación y la constante necesidad de buscar la propia identidad, en un momento donde todo cambia: cuerpo, intereses, amigos, percepciones, lo cual es muy difícil.
La sexualidad en la adolescencia  aflora de forma abrupta, torpe e intensa. Junto con todos los cambios hormonales se dan los psicológicos y físicos y la persona trata torpemente de ir encontrando su lugar en un cuerpo que no reconoce. Muchas adolescentes han verbalizado en consulta su desarrollo brusco de pecho, de sentirse perdidas e incluso intimidadas por las miradas con las que empezaban a sentirse observadas, de no saber cómo actuar y de esa constante necesidad de sentirse integradas, aceptadas y valoradas costase lo que costase. En muchas de ellas ya siendo niñas vivieron su menarquia, como un cambio fisiológico que indicaba un cambio corporal para el que no estaban psicológicamente preparadas.
En las adolescentes se da una constante inseguridad por tener la regla pronto, por tenerla tarde, por que los pechos son grandes o pequeños, complejos que se generan en esta etapa vital y pueden arrastrarse todavía en la edad adulta. En este periodo se da un despertar de la feminidad y de la masculinidad y se afianza la orientación sexual, tantos cambios producidos en diferentes niveles conlleva que el adolescente se quede perplejo.

Fases de la sexualidad en la adolescencia

La sexualidad en la adolescencia presenta una serie de fases: Puede haber una primera fase de exploración a través de modelos exteriores, películas, revistas, libros donde el adolescente puede descubrir la sexualidad de forma individual.
La sexualidad en la adolescencia de los varones ha solido tener un toque más externo, incluso más de grupo y de exhibición. Con muestras entre amigos, juegos eróticos, etc mientras que en las chicas generalmente ha tenido un toque más privado e íntimo, compartiéndose las experiencias sexuales con personas contadas.
En los adolescentes chicos se suele dar un mayor necesidad de experimentación sexual que afectiva mientras que todavía la adolescente sigue ligando la sexualidad a la afectividad, a la atención, al apego, al sentirse protegida, dotándole de un sentido muy diferente.
Actualmente hay información sexual por todos lados y la sexualidad en la adolescencia es mucho más activa que la de tiempo atrás, pero nos encontramos con una serie de problemas que necesitan ser explorados y que en vez de resultar avances en el desarrollo personal del hombre y de la mujer son retrocesos.
Hace poco tiempo en la consulta acudía una familia cuya hija adolescente de catorce años había mandado a través del móvil a un chico al que no conocía unos vídeos desnuda e insinuándose. Aparte de ello había tenido varias experiencias sexuales con tres chicos diferentes. En la entrevista esta chica relataba algo así como “Es mi cuerpo, quiero experimentar y mis padres han vivido otra época muy distinta”. Ante el enfado de sus progenitores mi pregunta era la siguiente, “¿Qué le está pasando a vuestra hija para exponerse a situaciones de tanto riesgo ?(contagio de enfermedades, embarazo, acoso o chantaje porque sus vídeos, o fotos circulen por la red, etc…) De fondo se trata de una chica que no se ha sentido aceptada por su grupo de iguales durante años y que busca en la sexualidad una respuesta a su necesidad de reconocimiento, pero la forma en que lo hace le expone y le puede dañar de forma profunda.
Con todo ello lo que quiero señalar es que la sexualidad en la adolescencia va a experimentarse de una manera u otra según cómo se encuentre la persona, por ello es tan importante el que el chico o la chica se conozcan, se comprendan, se quieran para saber elegir de una forma que no conlleve ser dañados. Nos encontramos mucha información sexual pero no se evitan situaciones de enorme gravedad y daño para chicas y chicos adolescentes como embarazos no deseados, abortos como formas de planificación familiar, abusos sexuales o transmisión de enfermedades de enorme gravedad y ahí dejamos expuestos y abandonados a chicas y chicos.
Está claro que la sexualidad en la adolescencia es clave, ya que es cuando se va a desarrollar junto a otras facetas  la identidad personal. Es necesario que se afiance con libertad y confianza, pero sobre todo sabiéndose querer y conocer, aspecto que no nos enseñan y es necesario.
Por mi trabajo en la consulta veo frecuentemente a adolescentes con situaciones de alta conflictividad familiar, personal o social que buscan en la sexualidad una vía de escape, una manera de que las miren, que les presten atención, que les hagan caso, sentirse importantes o tener una sensación de control o poder. Muchos de ellos cuando acuden a consulta es cuando ya han sido muy expuestos y dañados por distintas situaciones de gravedad. El ayudar a que la sexualidad en la adolescencia sea una base segura más para el desarrollo de la identidad de la persona es trabajo de todos y va mucho más allá de exponer a los y las menores a información sobre sexualidad. Es ir formando y desarrollando personas seguras, que se quieran, que puedan expresar cómo se sienten y que vivan la sexualidad como una parte de su crecimiento y desarrollo.

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