COSAS DE MUJERES

 

Hoy 8 de marzo no es un día cualquiera y no es cosa sólo de mujeres. Este post va dedicado a los que pensamos que el Día de la Mujer NO es una cosa exclusivamente de las mujeres.

Tras casi veinte años trabajando como profesional, y yo misma como mujer, sigo apreciando cómo se nos “carga” con esas fantásticas cosas de mujeres y cómo nosotras acabamos viéndonos atrapadas en una cárcel que conlleva un deterioro en nuestra salud física y sobre todo psíquica.

Es a las mujeres a las que se les persigue socialmente y judicialmente si los hijos no van bien aseados, faltan al colegio o no están bien cuidados. La mirada hacia la mujer es mucho más despiadada y crítica que hacia los hombres. Muchos hombres de hecho delegan esas responsabilidades cómodamente considerando que eso no va con ellos.

Es a las mujeres a las que se nos otorga el cuidado de la familia, de estar pendiente de los abuelos y de las personas enfermas. Hijas, madres, hermanas son las que se hacen cargo del cuidado de personas dependientes con ausencia de ayudas de la administración.

Son cosas de mujeres el renunciar al trabajo por el que te preparaste y formaste porque es imposible compaginar los horarios con los hijos o porque no le compensa económicamente. Son cosas de mujeres tener que ganar dinero y trabajar fuera de casa porque con un salario no es suficiente. Son cosas de mujeres el llevarse trabajo a casa y trasnochar para acabarlo cuando los hijos ya están dormidos.

Son cosas de mujeres lo relativo a la gestión de la casa; ¿falta detergente?, hay que pagar al portero?, hay que comprar pañales, ¿tenemos leche o papel de water?

Son cosas de mujeres las excedencias y las reducciones de jornada cotizando mucho menos, teniendo una proyección y salario más escaso y por lo tanto teniendo una pensión más baja.

Son cosas de mujeres la belleza, el cuidado, la sensualidad.

Son cosas de mujeres la salud mental de la familia; las demencias, las patologías mentales son responsabilidad de las mujeres y ellas se tienen que hacer cargo del acompañamiento médico y cuidado con mínimas ayudas sociales.

Son cosas de mujeres la carga mental, la agenda psíquica basada en la autoexigencia y la culpa.

Son cosas de mujeres no tener hobbies, espacio personal, la paciencia, la generosidad y la entrega.

Son cosas de mujeres el tener que emigrar, dejar a los hijos en el país de origen, teniendo un trabajo extenuante, cuidar de los hijos de otra personas o a personas mayores y tener que mantener económicamente a toda la familia que vive en otro país, mientras el hombre está ausente física o/y emocionalmente.

Son cosas de mujeres llevar la salud reproductiva de la pareja, tomarse la píldora, comprar preservativos.

Son cosas de mujeres el estar divorciada o separada y seguir haciéndose cargo de toda la responsabilidad de los hijos.

Son cosas de mujeres la lactancia, el despertarse por las noches, el llevar de paseo a los bebés, comprar todo lo necesario y mantener los controles médicos al día.

Son cosas de mujeres llevar a los hijos a las actividades extraescolares, correr, no llegar, hacer los deberes mientras el padre llega cuando los hijos ya están bañados y cenados dada su larga jornada laboral.

Son cosas de mujeres el tenerse que cuidar de ser abusadas o violadas y tener que ir vestida “decentemente” y sin provocar.

Son cosas de mujeres los cuentos de princesas, la necesidad de ser salvadas por un hombre, de tener pareja , de tener hijos sin planteamiento de una vida autónoma y basada en la elección personal.

¿Queremos que todo esto sea cosas de mujeres?, ¿Acaso no perdemos hombres y mujeres con esas limitaciones? ¿Eso es lo deseamos para las mujeres que queremos?, ¿Somos capaces de querer a la mujer como persona libre, con capacidades y necesidades autónomas y personales?

La salud mental de la familia es un proyecto colectivo donde cada persona aporta una cosa diferente y donde hombres y mujeres somos modelos para nuestras hijas e hijos. Elegimos con cada pequeño comportamiento un modelo de enseñanza de lo que es hombre y mujer y tenemos una responsabilidad de cómo lo hacemos.

En terapia veo a mujeres con depresión, ansiedad, sentimiento de impotencia y con un nivel de autoexigencia y neurosis tremenda, pero también veo a hombres desubicados, queriendo ser padres en presencia y no ausentes, hombres que son conscientes del machismo del que forman parte y quieren cambiarlo y no repetirlo para las próximas generaciones, que quieren que las cosas de mujeres sean también de ellos, porque nuestra lucha es su lucha.

Nos queda mucho camino que andar pero las mujeres ni debemos ni queremos estar solas para lograrlo.

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