Respuestas ante una agresión sexual

Las respuestas ante una agresión sexual no son únicas o standard, pudiendo ser muy dispares. Esto lo señalo y creo que es fundamental porque solo expertos en estos temas pueden realizar informes periciales con respecto a este tema.

En estas semanas los profesionales que trabajamos con personas que han sufrido traumas por sufrir una agresión sexual nos quedamos estupefactos ante la cantidad de aspectos que se señalan desde la mas completa ignorancia en ámbitos como el jurídico o el periodístico. Me pregunto cuánta gente que habla de consentimiento por parte de la victima en el juicio de la manada ha vivido de cerca una agresión sexual.

Llevo atendiendo durante dos decadas a mujeres de diferentes edades que han sufrido agresiones sexuales en diferentes etapas de su vida, también a hombres, por cierto. Personas que involuntariamente en un momento de su vida se han visto forzadas y agredidas sexualmente, donde no hay una relación sexual de dos personas consentida, sino una imposición y agresión.

Aunque no me voy a meter en las consecuencias devastadoras personales, psicológicas, físicas, familiares  de una agresión sexual quiero resaltar que son de los actos mas dañinos para la identidad que hay, de hecho en las guerras se ha recurrido a la violación de las mujeres y niñas como mayor modo de humillación, sometimiento, daño y muestra de poder, ya que la victima no puede defenderse.

De las respuestas ante una agresión sexual no podría decir que hay una única, porque no la hay, y porque ante una situación traumática y de peligro la cabeza se bloquea y lo que sale es una respuesta automática en la que la mente ejerce muy poca voluntad.

Ante una agresión sexual por parte de una persona que está en igualdad de condiciones de fuerza a uno le puede venir a la cabeza golpear, gritar o salir corriendo porque sabe que puede tener oportunidad, pero cuando la amenaza es tan grande y hay un desequilibrio en fuerza o posibilidades de escape, las respuestas son de parálisis, sumisión y dejarse hacer para que la situación pase cuanto antes. Por tanto las respuestas ante una agresión sexual pueden ser autómatas y desde la mera supervivencia el estar sin estar, eso no es consentir o aceptar.

Por tanto en una agresión sexual donde la percepción de amenaza que se tiene es muy grande, porque el agresor es muy fuerte o porqui son varios individuos, la respuesta de defensa que sale es la de desconexión, porque el cerebro sabe que de poco va a servir lo que se haga y ante eso una respuesta eficaz para que la agresion sexual pase cuanto antes es la de dejarse hacer, pero no por ello la persona está aceptando, disfrutando o consintiendo lo que le está sucediendo. Siente que no puede hacer otra cosa y es la unica forma que tiene de defenderse.

Si entendemos que defenderse es atacar agrediendo corporalmente nos quedamos con una vision muy simple, ya que como señalaba defenderse tb es una respuesta de parálisis y desconexión para que la situación que genera tanto daño pase cuánto antes.

Sin tener mucho que ver y a pequeña escala pensemos en una disputa seria con un jefe nuestro o con un miembro de la autoridad policial. Uno puede agredirle e insultarle si no está de acuerdo en la multa o en la sanción que se le impone, pero sabe que las consecuencias de defenderse de forma activa pueden ser muy negativas o puede quedarse en modo de piloto automático no estando de acuerdo, porque considera que no le merece la pena actuar de forma agresiva y en una confrontación directa porque tiene todas las de perder. La diferencia es que aquí la persona puede analizar y elegir qué hacer; si su manera de protegerse es el silencio y la falta de acción o el optar por una respuesta activa de defensa con las consecuencias que puede tener esto, pero ante una agresión sexual  donde el nivel de riesgo y amenaza es tan grave la respuesta es de supervivencia e instintiva, quedándose la razón y la mente a merced del sistema nervioso que es el que automáticamente procede . Uno se activa cuando siente que tiene posibilidades de tener éxito y ganar, de lo que hablamos es de mera supervivencia. Por ejemplo veamos un vídeo de los propios animales que ante una situación de amenaza se quedan bloqueados e inmóviles como modo de subsistir.

Para mí quizás lo mas doloroso es que precisamente muchas mujeres y hombres que he recibido en consulta y que habían sufrido una agresión sexual se cuestionan y juzgaban críticamente sus respuestas ante el trauma que vivieron, considerando que no hicieron suficiente, que permitieron o que se sometieron, aspecto que les daña profundamente. El trabajo en psicoterapia de reconciliación con uno mismo, de poder ir comprendiendo que ante esa situación fue la única respuesta que pudieron dar es un trabajo terapéutico arduo y muy duro, donde la víctima de la agresión sexual sufre muchísimo. Juzgarle o cuestionarle por ello me resulta inmoral, dañino y descaradamente ignorante.

Cualquier mujer y hombre que han sufrido una agresión sexual entiende lo que digo, no estáis solas.

Manifiesto de profesionales de psicología sobre sentencia de la manada.

 

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