Aborto, el final de una ilusión

El aborto es un tema tabú en nuestra sociedad. Sobretodo para las mujeres que lo sufren que se ven “empujadas” a tener que recuperarse como si nada hubiese pasado.

Hace poco más de un año yo sufrí un aborto cuando estaba embarazada de cuatro meses. Después de haber acompañado a través de la psicoterapia durante años a algunas mujeres que o bien habían tomado la opción de abortar, o se habían encontrado con la pérdida de su hijo, me di cuenta que no sabía nada de lo que realmente significaba pasar por un aborto.

Por ello ahora escribo, porque como profesional, pero principalmente como mujer, creo que es importante poner palabras a lo que se vive después de una pérdida tan dolorosa como es un aborto y más cuando no se ha buscado.

Como el título señala el aborto es el final de una ilusión, de unas expectativas y de una planificación mental sobre cómo va a suceder la experiencia de tener a tu hijo o tu hija. Mentalmente los padres se organizan de muchas maneras; ideas sobre el niño o niña, lo que les gustaría ofrecerle, posibilidades de un cambio de casa, de trabajo, los espacios de la vivienda, cómo gustaría educarle y con quién, etc.

Si nos damos cuenta cuando nos quedamos embarazadas surgen infinidad de proyectos y de ideas. Lo normal es que tratemos de cuidarnos de las distintas maneras que sabemos para no perjudicar al ser que llevamos dentro. Podemos disminuir el tabaco que fumamos, no beber, comer cosas adecuadas para evitar la toxoplasmosis por el deseo de cuidar al hijo, porque en nuestra mente y poco a poco en nuestro cuerpo se va formando, aunque todavía no podamos sentir sus patadas, la imagen de nuestro hijo.

Pero el aborto rompe con todo eso, con esos cuidados, con esas expectativas, con esos proyectos y esa ilusión. De golpe los padres tienen que asumir una pérdida para la que no están preparados y por desgracia para la que se facilitan pocos espacios de poder hablar sobre ello.

Para la mujer embarazada generalmente el golpe es más duro que para su pareja. Es ella la que sufre los cambios hormonales, la que restringe ciertas conductas para evitar el riesgo, la que tienen nauseas o vómitos, la que se siente más o menos cansada. La pareja lo tiene en la mente como una idea y construcción mental pero no lo experimenta, la mujer embarazada sí, y por ello ante un aborto eres tú la que tiene que ser más cuidada, permitetelo.

Algunas orientaciones tras sufrir un aborto

Según mi experiencia hay algunos aspectos que ayudaron mucho a elaborar el duelo por el aborto, aunque tardé en hacerlo unos cuatro-cinco meses:

  • El hablar sobre el aborto, el no taparlo. En mi caso busqué la ayuda de una compañera profesional porque sentía muchísima rabia y sentimiento de injusticia que al final era como un aspersor que mojaba a todos los de alrededor. Además pude compartir con amigas que habían pasado por lo mismo y que me acompañaron de una forma muy cuidada y empática. También otras personas que no huyeron de hablar sobre ello y me preguntaban y yo les explicaba. A ellas y ellos, gracias!!
  • Permitirte sentir lo que venga; rabia, tristeza, angustia, ansiedad. Es increible la presión que sufrimos las mujeres y cuando pasamos por la experiencia de un aborto hacemos lo mismo, presionarnos para pasarlo rápido. Pues no, hay que irlo despidiendo y eso no se acaba en un quirófano, por un legrado o por la expulsión del feto. Además hay un componente hormonal que se encuentra ahí que no es fácil de controlar.
  • El poder ir despidiéndose del bebé, del hijo que estaba dentro de ti requiere su tiempo. Que nadie te fuerce a ir más deprisa y si ves que te estancas pide ayuda profesional, pero no desde la presión, sino desde el querer estar mejor por ti misma.
  • El aborto, aunque tabú es muy común. Resulta que cuando yo perdí a la hija que esperaba estaba de cuatro meses, pero me enteré después de muchas mujeres a mi alrededor que habían pasado por un aborto y no lo sabía ni lo habían contado. Algunas habían estado de nueve semanas, de once, de siete. No era algo que se había hablado ni comentado, pero vuelvo a insistir, el saber que no eres la única que has pasado por ello y que lo que sientes es normal ayuda a tener cierta calma.
  • Poder apoyarse como pareja, tanto si uno necesita mucha cercanía como el otro distancia. Poder hablar sobre ello, pedir ayuda profesional si es necesario, manteniendo los espacios individuales pero reforzar los de pareja. Si tras un aborto la pareja no habla sobre lo sucedido, no comparte cómo se siente, o no entiende cómo se siente la otra persona los problemas se agravarán y dejará una profunda herida en ambas partes.
  • Pide, cuidate sin presionarte. Ni es bueno que te quedes tumbada en la cama durante meses, ni tampoco lo es que trates de pasar página como si nada hubiese sucedido evitando el sentir la pena del hijo que no nació. Enfrentar y afrontar la situación.
  • Nada de culpas. Esto es fundamental. Es cierto que cuando sucede un aborto una trata de buscar la explicación del por qué ha sucedido: ¿Qué he hecho mal?, me pasé un día caminando, la discusión que tuve con mi jefe, el trabajo….No, ese es un factor que no ayuda en absoluto. Hay una parte que en nuestra sociedad tendente al control y a la seguridad no nos permitimos tener, el azar, y esa es la realidad. Hay situaciones que una no tiene el control y el aborto sucede porque tenía que ocurrir. Habrá que ver si hay algún aspecto médico para prevenir que no suceda en futuros embarazos, pero la realidad es que el azar existe y tú te puedes cuidar muchísimo y aun así sufrir un aborto. Ahí mi experiencia profesional también me ha ayudado ya que yo además de la consulta privada trabajo  en el Ayuntamiento de Madrid en un Centro de Atención a la Infancia. Ahí me enfrento en diferentes ocasiones a casos donde madres en situación de vulnerabilidad social y personal durante el embarazo habían bebido, consumido cocaína, les habían pegado palizas, no habían llevado ningún control médico mientras estaban embarazadas, etc ., y aun así sus hijos habían podido nacer, algunos dando positivo en cocaína, pero habían nacido. Que puede ser considerado injusto frente a la mujer que se ha cuidado, que ha seguido los controles siendo muy rigurosa y aun así ha sufrido después un aborto, de acuerdo, pero eso es la vida. El afrontar que no todo lo tenemos controlado, y que podemos poner mucho de nuestra parte, y que lo seguiremos haciendo, pero que hay aspectos que escapan al control y que son profundamente dolorosos.
  • Poder elaborar la pérdida del hijo que no pudo nacer antes de tratar de quedarte embarazada de nuevo. Es obvio, pero si no has podido afrontar y asumir el aborto el siguiente embarazo se va a llevar parte de la angustia, expectativas del pasado y eso  no es justo para el hijo siguiente, ni tampoco para ti, ya que vas a sufrir mucho.

Y por ahora creo que no voy a compartir nada más. Como broche final sí decir que escribo ahora embarazada de más de ocho meses de Guillermo,  con la sensación de que el aborto que sufrí tuvo que suceder, que mi hija no pudo nacer, pero que  pasado un tiempo me pude despedir de ella y colocarla en nuestra vida, que no me da miedo hablar de ello, que de hecho creo que me ha ampliado visión mental y emocional como profesional y como persona y que en esta vida no podemos controlar todo lo que nos va a suceder, pero sí el cómo lo hacemos y por ello es clave vivirlo acompañada, nunca en soledad o aislamiento.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*