TRISTEZA, ESA EMOCIÓN NECESARIA QUE NO ES DEPRESIÓN

Tristeza, esa gran desconocida

 «A ese sentimiento desconocido cuyo tedio, cuya dulzura me obsesionan, dudo en darle el nombre, el hermoso y grave nombre de tristeza. Es un sentimiento tan total, tan egoísta, que casi me produce vergüenza, cuando la tristeza siempre me ha parecido honrosa. No la conocía, tan sólo el tedio, el pesar, más raramente el remordimiento. Hoy, algo me envuelve como una seda, inquietante y dulce, separándome de los demás.”  Del libro «Buenos días, tristeza» de Françoise Sagan.

La tristeza es una de las emociones más importantes y vitales que poseemos. Nos duele cuando se nos va algo; sea una perdida por muerte, un trabajo, una ruptura, una enfermedad nuestra o de alguna persona querida, una discusión con alguien a quien estimamos, etc, y una forma de manifestarse es la tristeza. Con la tristeza no hay un dolor físico pero sí psíquico que puede ser transitorio, que se puede reconvertir o ir de la mano con la ansiedad o la rabia, o que se puede instalar como estado vital permanente.

Hay muchas cosas que nos duelen y que nos tienen que doler, porque si no nos doliesen perderían el valor de lo que han significado para nosotros: Un trabajo, una persona Seguir leyendo…

TERAPIAS TELEFÓNICAS O TELEMÁTICAS, UNA BUENA ALTERNATIVA

Cuando comencé a ejercer como psicóloga, hace más de trece años, eso de atender terapias por teléfono me sonaba algo frío y era bastante reacia. Luego, la propia experiencia me abrió los ojos cuando pacientes se mudaban a otras ciudades o países. Quedábamos para poder continuar la terapia por teléfono y el progreso era evidente. Después se incorporó el Skype en algunos casos y la evolución de la terapia continuaba de la misma forma. Lo facilitaba mucho el haber creado ese vínculo o “alianza” terapéutica previa, que se había construido en el despacho, para poder continuar con la terapia de forma no presencial.

Más tarde por circunstancias de la organización donde trabajaba comencé a tratar a personas que vivían en otros lugares y no podían desplazarse por motivos laborales, familiares, económicos o de salud. Con la mayoría de ellas intentaba quedar físicamente en algún momento del proceso, pero con otras la relación se tuvo que basar en las sesiones telefónicas. Mi sensación no fue que se mejorase menos por utilizar esta vía y que se podía realizar un buen proceso de acompañamiento terapéutico psicológico si se realizaba de forma ordenada, periódica, constante y con objetivos terapéuticos claros.

Hay estudios publicados recientemente que sugieren que la Seguir leyendo…

LA RENTABILIDAD DEL MIEDO

El miedo es de las emociones que más poder tienen en nuestra sociedad actual. Sacado del contexto que implicaría un miedo saludable (protegernos, prepararnos, no ser inconscientes…) esta emoción se ha cultivado como una forma de mantener un poder o de manipular psicológicamente, sea en una relación, hacia una persona, grupo, o incluso de un gobierno. Los frutos nos los comemos diariamente “Cuidado con este trabajo que te pueden echar, No me dejes que te voy a dañar, Si no haces esto voy a denunciarte, Me va a dejar por otro/a, La prima de riesgo alcanza los 600 puntos y vamos al abismo, No te quejes que te pueden despedir, Si no me gusta cómo te portas te castigo, te vas a quedar solo/a…”.
¿Por qué es tan rentable? Porque cuando uno tiene miedo desconfía y a menudo se queda inmovilizado para evitar que la situación se torne peor, o simplemente cambie. Mientras que hay emociones que generan movimiento, buscando que se de un cambio, la invasión por el miedo paraliza, bloquea, inhibe y reprime. Esto es muy rentable para que la persona o grupo que desea beneficiarse o ir adquiriendo poder frente a los demás lo pueda llevar a cabo sin ningún obstáculo. Dejarnos sucumbir por Seguir leyendo…

ESTAR EN PRISIÓN SIENDO PERSONA

Hace pocos días asistí a las Segundas Jornadas de Intercambio de Experiencias de Inclusión Social para Personas Privadas de Libertad, organizadas por la Red Cauces donde se exponían diferentes experiencias de organizaciones que trabajan con población reclusa.

Siendo inexperta en este tema, me gustaría destacar varios aspectos que me parecieron relevantes y que creo que es importante analizar. La cárcel es una institución que castiga pero no reeduca. Se aspira en teoría a que la persona al salir de un centro penitenciario pueda llegar a tener una vida normalizada, pero se da una doble trampa, según mi criterio. Al preso se le facilita formarse en un oficio para lograr un empleo y una profesión con la que valerse, pero cuando sale se encuentra con el muro del desempleo, de una familia con necesidades, y del estigma social (¿cuántas empresas contratan a personas que han estado en la cárcel?). No voy a entrar en si encima esa persona  padece una enfermedad mental, que analizaré en mi próximo artículo.

¿Pueden estas personas salir de ese círculo? Ya Max Weber desarrolló un concepto de oportunidad de vida como aquel por el cual la persona tiene posibilidades para obtener ingresos y recursos para unas condiciones de vida digna.

Yo Seguir leyendo…